Teniendo que bregar con mis deberes,
él aparece,
como aquel mimo manco
o la hoja nerviosa enredada en su ojo.
Entonces, toca con su perversión
lo mío blanco,
utiliza a su voluntad
mi lengua para lo que le da gusto.
Sara Torres
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario