Querido espejo,
llorar sin tregua al leer "Lope. La noche. Marta", llorar a cañón cargado y estado de sitio.
"Marta Dei", como tú, amor, quitas mis pecados insistiendo en lo inútil del complejo de culpa.
"Deus meus, quare tristis est anima mea". El don de lágrimas en un poema. ¿Es necesario decir más?
Abre tus ojos, que quiero oir el mar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario