No, no habrá pesadillas con ballenas
ni tampoco besar al diablo en ascensores.
Ya no habrá pena por los tenderos sin clientes
cuando desnuda despierte mi geiser de champán
No, no más recreos
y tampoco niños comiéndose mi alma…
Yo seré la mujer que en su pecho recoja
la lágrima del dolor ahorcado
Sara Torres
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