Por decir las tardes de tedio y Dios
inventé una noche de verano con piscina y todo:
Bebía del insomnio de su plata en el asfalto
Era niña que contaba tardes, las contaba como el que tacha nombres.
Ser mayor para romper el ruido con un: ¡calla tú!
Ser mayor para comerme un cuerpo sin ser caníbal ni pequeña.
Ya pasaron los amores como la angustia de “y si amanece sin quererlo…”,
qué rabia de apuntes, y más tarde, qué rabia del tráfico y de los bancos.
Coger al vuelo el sueño en la frontera adolescente,
y reír a boca llena el triunfo de poder con todo.
Romper mi alma y reunirla, mercurio de termómetro divino…
Encontré mi mano, carne, la estrella que te araña los ojos,
mi reflejo ardiendo, y grité: ¡calla tú, ahora hablo yo!
Sara Torres
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