¿Cuántas veces ha sido necesario llamarte por tu nombre para que no me reconozcas?
Tantas, como enamorarme y que algo o “algos” fallen.
¿Es que no sabes quién soy?
Ahora soy la que no busca, soy la que te encuentras más allá de las inútiles intenciones de esta vez prometo darlo todo.
Soy tu acto de aquello tan grande como tu Vida, ya no soy más palabras.
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