Querido espejo,
un día estrené la lluvia del dejar de buscar sin rumbo, de no habrá más rencores.
Recogí a la niña que fui para pasearnos por aquel sueño que tuvimos.
Ahora escribimos una carta al Sr. Destino, reclamando.
Y por ahora aplica el silencio administrativo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
El ardor que tiene cada palabra es enorme. Enhorabuena. Besos de mar.
Publicar un comentario