sábado, 23 de octubre de 2010

Reclamando un mail a un amigo

Aquí alguien pasa de mi... me ha olvidado ya....
Donde hubo palabras y risas, ahora queda el ruido de los grillos, los fardos pasando por pueblos deshabitados, una gasolinera abandonada donde el viento hace chirriar un viejo cartel. Un cráneo de animal donde revolotean moscas, un reloj de pared marcando cada minuto mientras su dueño sordo mira al infinito por la ventana. Una gota cayendo constante de un grifo estropeado. La puerta de una casa vieja que chirría con la corriente. Un tablero de ajedrez abandonado que permanece con la jugada intacta. Un parque sin niños y con maleza, un espejo roto en el suelo, una mujer pintándose los labios que se queda petrificada de repente. Un matadero abandonado con ecos de gritos, el amanecer desde la ventana de una casa en ruinas, un zapato en el medio de la carretera, una rueda corriendo camino abajo, un caballo asustado ante la crecida de un río, una tormenta repentina sobre un millón de sábanas colgadas, una gota que borra una dirección escrita a pluma, un libro abierto con las hojas pasando solas, la leche desbordándose del cazo, el portazo tras una discusión, un grupo de gente riendo a carcajadas excepto aquel que derrama una sola y enorme lágrima. El director de una escuela entrando a un aula, cortando abruptamente palabras, risas, el movimiento... El dolor de una palabra que te hiere, el ruido de los insectos y ratas en los noche, los cartones de los mendigos volándose, el primer rayo de sol y tú borracho, cuando notas de repente el frio y se te hace de noche mirando al mar... El segundo en que dejas de amar a alguien.

Todo ésto es tu silencio, por favor, habla!

1 comentario:

Marisa dijo...

Bravo Sara!!! Menudo coro de silencios. Y la palabra final...rentando!