Alta como un sueño y firme como
una elegancia.
Mis amigos alucinan con la poeta.
La poeta mueve misterios
y habla con situaciones prohibidas.
La poeta viste faldas amplias
y camisas apresuradas.
Inventa momentos también
con sus ojos medio entornados.
Mis amigos alucinan con la poeta.
Mujer de afilados y labios sutileza.
La poeta se extingue los tópicos
cuando explora el escenario.
Por dentro, es un vértigo.
Enfrente, belleza glaciar.
Mis amigos alucinan con la poeta.
El animal más hermoso y vulnerable que
recuerdan.
La poeta habla de momentos.
Sus historias son tragos secos.
Y su perfume calidez presagia
tardes exitosas.
Entretanto, nos asombra;
lo hace con imágenes al límite.
Con un poco de apuro cuelgo este poema de mi amigo Pedro Fernaud, maravilloso regalo, gracias por estas palabras...
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