Los nervios de la boca
actúan extrañados en tu nombre
meciéndose en el borde del silencio
que encierran estos libros.
Historia revelada de las piedras.
Convierten en montañas
los extraños antojos
de los niños
que olvidas en columpios renqueantes.
Y Llegas al columpio, simplemente
sabiendo ese segundo en que termina
el sueño al que te aferras.
La risa que precede a los silencios.


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