
de quitarte la ropa en la nieve y lanzarte de cabeza a un géiser, sentirlo desde la punta de tus dedos, deleitarse en ir dejando el frío, rodearte del calor y del agua, aprender de su quietud.
Sobre todo es el momento de hundirte y detener el tiempo. Que nada suceda mientras, sólo abrir los ojos, oir el silencio y ser la inmensidad de la tierra.
Porque no hay un átomo de tristeza en ella.

3 comentarios:
wow! hoy es un día... espléndido! :)
y hoy te deseo un día igual para ti, Raúl, besos hacia el Mediterráneo.
Precioso!!!!!!! Brutal!!!!!
Publicar un comentario