Aunque se rían de los versos que te escribo
y que dejo escondidos en las mantas del catre,
pedaleo.
Y Vegadeo es de lejos un fósforo encendido,
llevo alas en las ruedas,
voy en llanta,
pero conozco el paisaje y tengo alma
porque hago amistades
con recuas de perros de varios pueblos
y diversa índole.
Me ladran porque te amo.
Se arrojan a mis zapatos como fanecas salvajes.

1 comentario:
Cuantos veranos ya siendo éste el poema del verano...
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