Donna Bottman o la chica del buen gusto, todo un despliegue de saber hacer, desde su gusto para los hombres hasta para la ropa: desde el conjunto de lolita sexy de día, hasta el vestido negro y stilettos para ir al cementerio.
Buen gusto para los sitios donde esconderse a hacer los jueguecitos amorosos, como el fuerte abandonado y sus ventanas que hacían que el sol reflejara con dibujos geométricos (y qué mala, como le vendaba los ojos y aprovecha para desorientarle y empujarle mientras sonreía pícara).
Buen gusto para plantarse un vestido de vinilo y entrar toda chula a la discoteca partiendo el aire, tonteando con unos y con otros hasta que elige nueva víctima (con numerito de celos del novio de por medio).
Ay castigadora, como les seduce a pares y les vuelve locos. Qué buen gusto para enrollarse con el chulazo y llevarle a una cascada a ver correr el agua por su piel (y ella sin quitarse su conjunto).
Como lanza periódicos a los babean con ella, como pasa impertérrita por la playa donde se pelean por ella: mala hasta decir basta, al final acabó enfrentando a los amigos.
Cuantas veces vi este vídeo de niña y qué poquito aprendí de ella.
Os dejo con un temazo y uno de mis vídeos fetiche:

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