sábado, 26 de febrero de 2011

Lobos con piel de cordero

La otra noche soñé que inexplicablemente, estaba en medio de un bosque, tumbada y desnuda, quieta y aterrorizada para que nada me descubriera hasta la salida del sol. Pero un lobo me olía, y venía corriendo tan rápido y con tanta fuerza que el terror me inundaba.
Entonces, salía de mí un enorme impulso, me cubría con el brazo, dejándole que mordiera el codo, y conseguía mantenerlo así hasta que alguien me encontró y fui salvada.

Lobos del mundo, os advierto, podré tener miedo, pero ahora estoy segura de que os pienso poner el codo, aullido extraordinario.


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