miércoles, 15 de septiembre de 2010

Vengo del metileno y el amor

y he vuelto de vacaciones. Recordando éste verso que me descubrió mi Torvisco.
El primer año en que las lecturas, y no las noches, han sido las protagonistas. Envolverse y evocar, envolverse y evocar. Y el mar, el mar, sin cesar empezando.

Dejo la única foto de las vacaciones, la hizo una pequeña de 3 años llamada Sara, y dejo también un poema de Gamoneda, que me ha resultado un señor estupendo y admirable:


Vivo sin padre y sin especie;
callo porque no encuentro en el osario ciego
del sonido aquellas como frutos
antiguos, las adánicas, redondas
palabras oferentes. Van perdidas
las prietas de salud; quedan vestigios:
astillas, soledad, tierras, estatuas.

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