Este verano leí por fin Obabakoak, hacía mucho tiempo que quería leer a Atxaga, concretamente estos cuentos.
Llevaba un idea preconcebida y me sorprendió, y a pesar de la irregularidad, es un libro que me ha marcado, sobre todo algunos cuentos que rebosan una soledad y un dolor extraordinarios. Muchas historias y detalles fueron personalmente impactantes.
Tumbada en la piscina leía “exposición de la carta del canónigo Lizardi” y sólo diré que cuando terminó el cuento, tuve que levantarme a toda prisa y tirarme al agua sin pensarlo, a punto de llorar.
Recuerdo también la historia de “Post Tenebras Spero Lucem”, que me agarró y removió un sentimiento de soledad muy arraigado, pero que deja oportunidad para la luz, ojala aprendiera yo algo al respecto ;)
En otro cuento hay un detalle muy divertido, el protagonista comenta como conoció a su mujer y se enamoró a primera vista. “Tuve ganas de llorar cuando la vi”.
Ya había oído distintas reacciones por parte de amigos cuando sentían ese amor a primera vista o química absoluta con un perfecto desconocido. Desde la típica de tropezar incluso con la nada, dejar caer un cigarrillo al suelo o una botella de agua, a tener un inoportuno ataque de risa (a dos personas conocidas les ha sucedido, una de ellas, mi madre, ya casada y con tres hijos…)
Días después de terminar el libro, una amiga me escribió, había conocido en casa de su novio al hermano del compañero de piso, y fue tan fuerte el impacto que sólo pensaba en meterme en una habitación y gritar con todas sus fuerzas.
En mi caso, reconozco que no hace mucho tuve esa sensación de vista “nublada” y tiempo detenido. Desde entonces ando vagando y forzando al límite mi miopía, destino caprichoso y cruel...
Me encantaría que me aportarías vuestras historias al respecto, fantasías u opiniones. No lo dudéis, Otis os gratificará ;)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Solo recuerdo un amor a primera vista, solo el primero y ese jamás lo contare.
A partir de ahí ya no recuerdo amores a primera vista, pero si encoñamiento caprichoso, del que no deja dormir y te arranca delirios nocturnos pensando en eso labios tan rojos que solo se pueden morder.
Recuerdo haber dicho frases que jamás confesaría.
Recíbeme con unas medias el resto ya te lo arranco yo. Como somos los hombres no podemos evitar ser bocazas, je.
Pues nada, que le vamos a hacer, nos quedamos sin saberlo ;)
Lo del encoñamiento es una palabra que no me gusta nada, es unilateral. También a las mujeres nos sucede y no utilizamos un término equivalente, pues además de ordinario, a mi modo de ver es superficial. Ese tipo de relaciones implican muchos aspectos voluptuosos que no pueden definirse sólo con una referencia a la obviedad.
Lo de las medias no lo he entendido, si sólo se te recibe con medias, qué es lo que hay que arrancar? Espero que no sea en sentido figurado, miedo me das jajaja
Gracias por tu comentario.
Magnifico título: “de ganas de llorar y de reír”.
Mi dualidad favorita: “la mirada y el beso”; la levedad de la mirada y la gravedad del beso.
Si encuentras unos ojos de esos que hacen desaparecer todo a tu alrededor, esa mirada se merece un beso o quedará doliente toda la eternidad.
Yo encontré tus ojos en tu blog, titulabas: “Querido desconocido” y mi vanidad pensó que me hablabas a mí… que me mirabas a mí…
Humo
no quiero confundirme con otro “anonimato”, a partir de hoy, firmaré con humo)
Publicar un comentario