Pues yo te "obligo" a leer un poema largo que escribí entre ayer y hoy. Tus ojos son los primeros... Sólo te envío las cinco primeras partes (tiene diez), porque no cabe todo. Si te gusta, mañana te envío el resto. Que cunda el ejemplo.
Infanciedades
I Sucumbo ante la estampa amortecida que me abrasa de amor por esa niña ajada que me ausculta con su ademán sumiso de muñeca rota y luego arranca mis párpados de cuajo sin perder la sonrisa dura y repentina.
Me incrusto en el dolor como el cuchillo salvaje de la inquina primigenia. No puedo reprimir su filo ni contradecir la verdad que cercena los engaños: la foto reverbera en mi retina.
II Tiré del hilo del recuerdo y me quedé desnudo.
III A veces jugaba a doler como si fuera falso, como si pudiera desabastecer la risa y todas sus corolas, casi como si no fuera yo siéndolo desde el principio y de mis pétalos se apearan los estambres mareados y las abejas devoraran mis palabras fermentadas.
A ratos tentaba a la suerte y me despreciaba por no haber tenido el coraje de disentir en todo y porque sí por el simple hecho de estar vivo para negarlo y de mi mente manaba un hilo conductor para el veneno restañado y escondido a los buenos de corazón.
A siglos hurgaba en el baúl de las piltrafas con la esperanza estéril de extirpar el ansia a la galerna, con la renuncia expresa a reverenciar la nieve impúber, el sol dorado y toda esa idiotez de estómagos a sueldo de la vida, pero ella se agazapaba como si no estuviera.
IV Dame pan y llámame pena y luego llueve despaciosa, como si fuera imprescindible sentirse limpio y bien llorado o, acaso, patán impreciso deletreando desastres toscos; como si pudiera fijar las ansias con los clavos leves de tu boca ya tan sin labios.
Llámame mal y dame quimeras y después escarnece pupilas como si en mí mismo hallaras todo lo que la vileza en los rincones, o la bajeza en los mentideros, o la pereza en su mejor tálamo pudieran cegar y emparedar... Al fin y al cabo yo soy tan yo que me soporto tautología, postulado sofisma, axioma, contradiós.
V Abracadabra o lo que quiera, pero déjeme solo... Ya cumplí lo pactado: vendí pura miseria al simbólico precio de la mentira antigua.
Hechicería o lo que sea, pero alzaron altares, inmolaron en ellos vidas, sueños, carencias, anegaron con sangre la razón y la fe en que aún era posible no tener que temer... ¡No era negocio!
qué pasa nena? Un dato curioso: Aproximadamente 1 entre 100.000 hombres nace con dos penes. El cubano Juan Batista dos Santos nació con dos largos y anchos penes que funcionaban perfectamente. Se escribió que ‘poseía una extraordinaria pasión animal. Utilizaba ambos penes y cuando terminaba con uno, continuaba con el otro.’ (a muchos precoces les vendría bien tener ésto) Un beso,
JAJJAJAA a cada cual mejor, gracias chicos, a ver si con esto puedo publicar una entrada en condiciones en el blog.
Fer, ahora me lo leo con calma, por supuesto quiero los siguientes, no me hace falta leer nada para saberlo.
Irene!!!! pero que sorpresón!!! no sabía que conocías mi blog, pensé que no lo tenía muy visible en fb. El otro día precisamente estuve ojeando el tuyo, muy interesante. Este finde lo miraré con detenimiento. Gracias por pasarte y por tu comentario, guapa!
Muy bien, Sarita... Me alegro de que me los pidas. Aquí van las otras cinco partes.
VI
Tiro de nuevo del hilo del recuerdo que se enreda entre mis dedos. El afán de la niñez rebana tópicos y erige efigies de agua: todo potencia, músculo, nervio, tesón, inconsciencia extraordinaria para pintar el mundo con las manos que me saben al tocarte, gratamente depravadas sin percibirse infractoras de la piel de nadie. Y es el aquí y ahora y nada más que el momento manda.
Me desboco y la urgencia pone freno al crecimiento incongruente: dabale arroz a la zorra el abad y tiro porque me toca y el balón es mío y tu padre no sabe tanto como mi padre pero no importa porque esto es cosa nuestra y lo vamos a arreglar sin ir más lejos y ya no te quiero porque te has ido con otro y yo que te soñaba futuro exacto de ni nebulosa infantil y tu perderás un novio y él la nariz y algún diente y yo seguiré buscándote y vuelta a empezar...
VII
La vida es una noria desconsiderada y cabrona. Seguro que ya no moriría por ti a estas alturas de la crónica: cincuenta y dos años esperando sin saberlo.
Te perdí entre reflejos aristados de volutas irisados de alcohol y medianía, y fuiste dejando un rastro como de baba de caracol e indiferencia. Te llamabas... ¿cómo te llamabas?
VIII
Retomo el tema que me reconcome: la pálida luz de tus ojos dulces descansa en la sima del sumidero callado de tus labios afilados...
Más me valiera sostenerte viva y alada como antaño acostumbrabas y no admitir que casi nada vales cuando estás tan como ausente y distante
mariposa en el trullo equitativo de los malos recuerdos que te entierran en el polvo varado del recuerdo.
Cercana como tan solo tú sabes rebanas el corazón candoroso de los niños que te ríen las penas.
IX
En mitad de la encarnadura pura de su carne hice una parada técnica. Había un lunar allende los mares de su mirar que se encrespaba entre mis dedos colegiales -mas expertos en eso de tocar, que de casta le viene al galgo aunque esté mal pregonarlo- y luego enlaciábase mayestático y abandonábase renuente a mis lascivos labios infantiles. Por aquel entonces yo calzaba manos de sabañón, lucía rodillas desconchadas y los zapatos me duraban ilesos apenas un respiro entre piedra y tropezón. Pero tenía encanto para las chiquillas y me perseguían vaya usted a saber por qué. Probablemente porque les gustaba mi lengua y los derroteros que tomaba cuando pretendía cuidar de su saliva... ¡Qué juegos aquellos!
Así que planté tienda y defendí el pendón de mi delicadeza lingual en múltiples consultas sin malicia, pero los hermanos mayores veían lúbricos menesteres de la carne donde yo sólo admitia camaradería y las consecuencias eran contundentes e inexplicadas, por lo que los chicos me rehuían -para que no les zumbaran también la badana- pero las chicas acudían en tropel como a la miel las moscas llevadas por la instigación impúber y tan rebelde de “si le sacuden es que es malo y eso me gusta”. Se forjó entonces la mínima leyenda que me aún me adorna de desenvolverme mejor entre mujeres y lo más probable es que sea cierto, aunque a estas alturas carezca de importancia.
X
Maridajes hace la vida que sorprenden y descolocan... Y es que cuando ya sólo tenía una cosa que perder apareciste. Y encerraste entre el paréntesis de tus manos mi vena de tahúr, mi desquiciada querencia por la calle y ese montón de cosas que jamás diremos, pero que dolían como un estilete en el ojo de los afectos. Y es que la vida envida cuando menos te lo imaginas.
Por la arena de la playa va con un hombre "la Lirio". La tarde pone en sus ojos un barco de plata y vidrio, mientras que Cádiz se enciende a lo lejos como un cirio, en un altar encalado de torres en equilibrio.
-No sé qué sería de mí si me dejaras, mocito-, suspira dulce y lejana y en un sollozo, "la Lirio".
El hombre moreno y alto con voz de viento salino le dice mientras su talle aprieta como un jacinto: -Llevo tu nombre en el brazo tatuado desde niño y en el corazón un ancla de juramento perdido.
Por la arena de la playa viene cantando un chiquillo:
La Lirio, la Lirio tiene, tiene una pena la Liro y se le han puesto las sienes moraítas de martirio.
Cádiz, de cal, a lo lejos, huele a guitarra y a vino. "La Bizcocha" es una vaca con sortijas en los dedos, voz de aguardiente de Rute y cintura de brasero. "La Bizcocha" lleva siempre en su labio amarillento una colilla colgada y una blasfemia en acecho.
-¿No vino "la Lirio"? -No, responde una voz en eco -¡Mardita sea...! La colilla cae de los labios al suelo, como un sucio equilibrista que cayera de un trapecio. Y por la taberna va un taco de carretero que se clava en la flamenca de un cartel de toros viejo.
En una mesa, con sorna, canta un viejo marinero:
Se dice si es por un hombre, se dice que si es por do; pero la verdá del cuento ¡Ay, Señó de los tormentos! la saben la Lirio y Dió.
Sobre el mostrador, borracha, "La Bizcocha" está durmiendo un sueño de peluconas con "la Lirio" de por medio.
-¿Estará el barco en la playa? -Estará al amanecer... -Pos descanse usía tranquilo, que allí se la llevaré. -¿Y si ella no quiere, vieja? -Poco sabe su mersé de las razones que tiene mi "menda" pa convensé... ¡Sincuenta moneas de oro! ¡Vaya rasones, y olé!
Y una voz entre la sombra termina el romance aquel:
Que fue con un bebediso de menta y ajonjolí; que fue una noche de luna, que fue una tarde de abrí.
-¿Dónde está mi blanca novia, dónde está que no la veo?
(Un barco en la madrugada se va perdiendo a lo lejos...)
-¿Dónde está "la Lirio", dónde, que yo sin verla me muero?
(Mocito, busca otra novia porque esa tiene ya dueño y va en un trono de espuma navegando mar adentro...)
-Mira su nombre en mi brazo, sobre mis venas latiendo, y en mi pulso y en mi lengua y en la punta de mis dedos.
(Para tapar ese nombre ponte un brazalete negro...)
-¡Mira que la llevo aquí crucificada en mis centros!
(Arráncate las entrañas y da tu dolor al viento...)
¡Mira que de no mirarla me estoy muriendo y muriendo!
(Pues encomienda tu alma porque ese amor está muerto...)
Amarga, de Puerta Tierra, viene la voz de un flamenco:
A la mar maera, y a la Virgen, cirio, y pa duquitas, mare de mi arma, pa duquitas negras, las que tié la Lirio.
Caminito de las Indias un barco se va perdiendo. "La Lirio" corta sus trenzas con tijeritas de acero, llenando el mar de suspiros y el aire de juramentos, mientras que, roto, en la playa -veleta de amores muertos-, clavando su desengaño en la Rosa de los Vientos, moreno de sal y luna, llora y llora un marinero.
Por la arena de la playa va con un hombre "la Lirio". La tarde pone en sus ojos un barco de plata y vidrio, mientras que Cádiz se enciende a lo lejos como un cirio, en un altar encalado de torres en equilibrio.
-No sé qué sería de mí si me dejaras, mocito-, suspira dulce y lejana y en un sollozo, "la Lirio".
El hombre moreno y alto con voz de viento salino le dice mientras su talle aprieta como un jacinto: -Llevo tu nombre en el brazo tatuado desde niño y en el corazón un ancla de juramento perdido.
Por la arena de la playa viene cantando un chiquillo:
¯La Lirio, la Lirio tiene, tiene una pena la Liro y se le han puesto las sienes moraítas de martirio¯
Cádiz, de cal, a lo lejos, huele a guitarra y a vino. "La Bizcocha" es una vaca con sortijas en los dedos, voz de aguardiente de Rute y cintura de brasero. "La Bizcocha" lleva siempre en su labio amarillento una colilla colgada y una blasfemia en acecho.
-¿No vino "la Lirio"? -No-, responde una voz en eco -¡Mardita sea...! La colilla cae de los labios al suelo, como un sucio equilibrista que cayera de un trapecio. Y por la taberna va un taco de carretero que se clava en la flamenca de un cartel de toros viejo.
En una mesa, con sorna, canta un viejo marinero:
¯Se dice si es por un hombre, se dice que si es por do; pero la verdá del cuento ¡Ay, Señó de los tormentos! la saben la Lirio y Dió¯
Sobre el mostrador, borracha, "La Bizcocha" está durmiendo un sueño de peluconas con "la Lirio" de por medio.
-¿Estará el barco en la playa? -Estará al amanecer... -Pos descanse usía tranquilo, que allí se la llevaré. -¿Y si ella no quiere, vieja? -Poco sabe su mersé de las razones que tiene mi "menda" pa convensé... ¡Sincuenta moneas de oro! ¡Vaya rasones, y olé!
Y una voz entre la sombra termina el romance aquel:
¯Qu fue con un bebediso de menta y ajonjolí; que fue una noche de luna, que fue una tarde de abrí¯
-¿Dónde está mi blanca novia, dónde está que no la veo?
(Un barco en la madrugada se va perdiendo a lo lejos...)
-¿Dónde está "la Lirio", dónde, que yo sin verla me muero?
(Mocito, busca otra novia porque esa tiene ya dueño y va en un trono de espuma navegando mar adentro...)
-Mira su nombre en mi brazo, sobre mis venas latiendo, y en mi pulso y en mi lengua y en la punta de mis dedos.
(Para tapar ese nombre ponte un brazalete negro...)
-¡Mira que la llevo aquí crucificada en mis centros!
(Arráncate las entrañas y da tu dolor al viento...)
¡Mira que de no mirarla me estoy muriendo y muriendo!
(Pues encomienda tu alma porque ese amor está muerto...)
Amarga, de Puerta Tierra, viene la voz de un flamenco:
¯A la mar maera, y a la Virgen, cirio, y pa duquitas, mare de mi arma, pa duquitas negras, las que tié la Lirio¯
Caminito de las Indias un barco se va perdiendo. "La Lirio" corta sus trenzas con tijeritas de acero, llenando el mar de suspiros y el aire de juramentos, mientras que, roto, en la playa -veleta de amores muertos-, clavando su desengaño en la Rosa de los Vientos, moreno de sal y luna, llora y llora un marinero.
Se han estado pegando el dedo corazón y el índice por ver quién enviaba el romance, al final, ya ves !los dos! borra uno por favor. Y no soy anónimo, baby, es que he olvidado la contraseña...o es la sobremesa o qué sé yo...
10 comentarios:
aquí te dejo una recopilación de cosas graciosas de youtube. algunas son un poco estúpidas.
http://www.youtube.com/watch?v=jRKgLJ6EVM0
http://www.youtube.com/watch?v=2MOgkobVxFc
http://www.youtube.com/watch?v=aPDJHQMD_qU
http://www.youtube.com/watch?v=Bjnl3bTkOwo
http://www.youtube.com/watch?v=L-nxtddvVL4
http://www.youtube.com/watch?v=7-NOZU2iPA8
Pues yo te "obligo" a leer un poema largo que escribí entre ayer y hoy. Tus ojos son los primeros... Sólo te envío las cinco primeras partes (tiene diez), porque no cabe todo. Si te gusta, mañana te envío el resto. Que cunda el ejemplo.
Infanciedades
I
Sucumbo ante la estampa amortecida que me abrasa
de amor por esa niña ajada que me ausculta
con su ademán sumiso de muñeca rota
y luego arranca mis párpados de cuajo
sin perder la sonrisa dura y repentina.
Me incrusto en el dolor como el cuchillo
salvaje de la inquina primigenia.
No puedo reprimir su filo ni contradecir
la verdad que cercena los engaños:
la foto reverbera en mi retina.
II
Tiré del hilo del recuerdo y me quedé desnudo.
III
A veces jugaba a doler como si fuera falso,
como si pudiera desabastecer la risa y todas sus corolas,
casi como si no fuera yo siéndolo desde el principio
y de mis pétalos se apearan los estambres mareados
y las abejas devoraran mis palabras fermentadas.
A ratos tentaba a la suerte y me despreciaba
por no haber tenido el coraje de disentir en todo y porque sí
por el simple hecho de estar vivo para negarlo
y de mi mente manaba un hilo conductor para el veneno
restañado y escondido a los buenos de corazón.
A siglos hurgaba en el baúl de las piltrafas
con la esperanza estéril de extirpar el ansia a la galerna,
con la renuncia expresa a reverenciar la nieve impúber,
el sol dorado y toda esa idiotez de estómagos a sueldo de la vida,
pero ella se agazapaba como si no estuviera.
IV
Dame pan y llámame pena
y luego llueve despaciosa,
como si fuera imprescindible
sentirse limpio y bien llorado
o, acaso, patán impreciso
deletreando desastres toscos;
como si pudiera fijar
las ansias con los clavos leves
de tu boca ya tan sin labios.
Llámame mal y dame quimeras
y después escarnece pupilas
como si en mí mismo hallaras todo
lo que la vileza en los rincones,
o la bajeza en los mentideros,
o la pereza en su mejor tálamo
pudieran cegar y emparedar...
Al fin y al cabo yo soy tan yo
que me soporto tautología,
postulado sofisma, axioma, contradiós.
V
Abracadabra
o lo que quiera,
pero déjeme solo...
Ya cumplí lo pactado:
vendí pura miseria
al simbólico precio
de la mentira antigua.
Hechicería
o lo que sea,
pero alzaron altares,
inmolaron en ellos
vidas, sueños, carencias,
anegaron con sangre
la razón y la fe
en que aún era posible
no tener que temer...
¡No era negocio!
qué pasa nena?
Un dato curioso: Aproximadamente 1 entre 100.000 hombres nace con dos penes. El cubano Juan Batista dos Santos nació con dos largos y anchos penes que funcionaban perfectamente. Se escribió que ‘poseía una extraordinaria pasión animal. Utilizaba ambos penes y cuando terminaba con uno, continuaba con el otro.’ (a muchos precoces les vendría bien tener ésto)
Un beso,
JAJJAJAA a cada cual mejor, gracias chicos, a ver si con esto puedo publicar una entrada en condiciones en el blog.
Fer, ahora me lo leo con calma, por supuesto quiero los siguientes, no me hace falta leer nada para saberlo.
Irene!!!! pero que sorpresón!!! no sabía que conocías mi blog, pensé que no lo tenía muy visible en fb. El otro día precisamente estuve ojeando el tuyo, muy interesante.
Este finde lo miraré con detenimiento.
Gracias por pasarte y por tu comentario, guapa!
Muy bien, Sarita... Me alegro de que me los pidas. Aquí van las otras cinco partes.
VI
Tiro de nuevo del hilo del recuerdo que se enreda entre mis dedos.
El afán de la niñez rebana tópicos y erige efigies de agua:
todo potencia, músculo, nervio, tesón, inconsciencia extraordinaria
para pintar el mundo con las manos que me saben al tocarte,
gratamente depravadas sin percibirse infractoras de la piel de nadie.
Y es el aquí y ahora y nada más que el momento manda.
Me desboco y la urgencia pone freno al crecimiento incongruente:
dabale arroz a la zorra el abad y tiro porque me toca y el balón es mío
y tu padre no sabe tanto como mi padre pero no importa
porque esto es cosa nuestra y lo vamos a arreglar sin ir más lejos
y ya no te quiero porque te has ido con otro y yo que te soñaba
futuro exacto de ni nebulosa infantil y tu perderás un novio
y él la nariz y algún diente y yo seguiré buscándote
y vuelta a empezar...
VII
La vida es una noria desconsiderada y cabrona.
Seguro que ya no moriría por ti
a estas alturas de la crónica:
cincuenta y dos años esperando sin saberlo.
Te perdí entre reflejos aristados de volutas
irisados de alcohol y medianía,
y fuiste dejando un rastro como
de baba de caracol e indiferencia.
Te llamabas... ¿cómo te llamabas?
VIII
Retomo el tema que me reconcome:
la pálida luz de tus ojos dulces
descansa en la sima del sumidero
callado de tus labios afilados...
Más me valiera sostenerte viva
y alada como antaño acostumbrabas
y no admitir que casi nada vales
cuando estás tan como ausente y distante
mariposa en el trullo equitativo
de los malos recuerdos que te entierran
en el polvo varado del recuerdo.
Cercana como tan solo tú sabes
rebanas el corazón candoroso
de los niños que te ríen las penas.
IX
En mitad de la encarnadura pura de su carne hice una parada técnica. Había un lunar
allende los mares de su mirar que se encrespaba entre mis dedos colegiales -mas expertos
en eso de tocar, que de casta le viene al galgo aunque esté mal pregonarlo- y luego enlaciábase
mayestático y abandonábase renuente a mis lascivos labios infantiles. Por aquel entonces yo calzaba
manos de sabañón, lucía rodillas desconchadas y los zapatos me duraban ilesos apenas un respiro
entre piedra y tropezón. Pero tenía encanto para las chiquillas y me perseguían vaya usted
a saber por qué. Probablemente porque les gustaba mi lengua y los derroteros que tomaba
cuando pretendía cuidar de su saliva... ¡Qué juegos aquellos!
Así que planté tienda y defendí el pendón de mi delicadeza lingual en múltiples consultas sin malicia,
pero los hermanos mayores veían lúbricos menesteres de la carne donde yo sólo admitia camaradería
y las consecuencias eran contundentes e inexplicadas, por lo que los chicos me rehuían
-para que no les zumbaran también la badana- pero las chicas acudían en tropel como a la miel las moscas
llevadas por la instigación impúber y tan rebelde de “si le sacuden es que es malo y eso me gusta”.
Se forjó entonces la mínima leyenda que me aún me adorna de desenvolverme mejor entre mujeres
y lo más probable es que sea cierto, aunque a estas alturas carezca de importancia.
X
Maridajes hace la vida que sorprenden y descolocan...
Y es que cuando ya sólo tenía una cosa que perder apareciste.
Y encerraste entre el paréntesis de tus manos mi vena de tahúr,
mi desquiciada querencia por la calle y ese montón de cosas que jamás diremos,
pero que dolían como un estilete en el ojo de los afectos.
Y es que la vida envida cuando menos te lo imaginas.
Hay gente con talento que no se da cuenta que con cualquier cosa alcanza la genialidad ...
Romance de "La Lirio"
Por la arena de la playa
va con un hombre "la Lirio".
La tarde pone en sus ojos
un barco de plata y vidrio,
mientras que Cádiz se enciende
a lo lejos como un cirio,
en un altar encalado
de torres en equilibrio.
-No sé qué sería de mí
si me dejaras, mocito-,
suspira dulce y lejana
y en un sollozo, "la Lirio".
El hombre moreno y alto
con voz de viento salino
le dice mientras su talle
aprieta como un jacinto:
-Llevo tu nombre en el brazo
tatuado desde niño
y en el corazón un ancla
de juramento perdido.
Por la arena de la playa
viene cantando un chiquillo:
La Lirio, la Lirio tiene,
tiene una pena la Liro
y se le han puesto las sienes
moraítas de martirio.
Cádiz, de cal, a lo lejos,
huele a guitarra y a vino.
"La Bizcocha" es una vaca
con sortijas en los dedos,
voz de aguardiente de Rute
y cintura de brasero.
"La Bizcocha" lleva siempre
en su labio amarillento
una colilla colgada
y una blasfemia en acecho.
-¿No vino "la Lirio"?
-No,
responde una voz en eco
-¡Mardita sea...!
La colilla
cae de los labios al suelo,
como un sucio equilibrista
que cayera de un trapecio.
Y por la taberna va
un taco de carretero
que se clava en la flamenca
de un cartel de toros viejo.
En una mesa, con sorna,
canta un viejo marinero:
Se dice si es por un hombre,
se dice que si es por do;
pero la verdá del cuento
¡Ay, Señó de los tormentos!
la saben la Lirio y Dió.
Sobre el mostrador, borracha,
"La Bizcocha" está durmiendo
un sueño de peluconas
con "la Lirio" de por medio.
-¿Estará el barco en la playa?
-Estará al amanecer...
-Pos descanse usía tranquilo,
que allí se la llevaré.
-¿Y si ella no quiere, vieja?
-Poco sabe su mersé
de las razones que tiene
mi "menda" pa convensé...
¡Sincuenta moneas de oro!
¡Vaya rasones, y olé!
Y una voz entre la sombra
termina el romance aquel:
Que fue con un bebediso
de menta y ajonjolí;
que fue una noche de luna,
que fue una tarde de abrí.
-¿Dónde está mi blanca novia,
dónde está que no la veo?
(Un barco en la madrugada
se va perdiendo a lo lejos...)
-¿Dónde está "la Lirio", dónde,
que yo sin verla me muero?
(Mocito, busca otra novia
porque esa tiene ya dueño
y va en un trono de espuma
navegando mar adentro...)
-Mira su nombre en mi brazo,
sobre mis venas latiendo,
y en mi pulso y en mi lengua
y en la punta de mis dedos.
(Para tapar ese nombre
ponte un brazalete negro...)
-¡Mira que la llevo aquí
crucificada en mis centros!
(Arráncate las entrañas
y da tu dolor al viento...)
¡Mira que de no mirarla
me estoy muriendo y muriendo!
(Pues encomienda tu alma
porque ese amor está muerto...)
Amarga, de Puerta Tierra,
viene la voz de un flamenco:
A la mar maera,
y a la Virgen, cirio,
y pa duquitas, mare de mi arma,
pa duquitas negras,
las que tié la Lirio.
Caminito de las Indias
un barco se va perdiendo.
"La Lirio" corta sus trenzas
con tijeritas de acero,
llenando el mar de suspiros
y el aire de juramentos,
mientras que, roto, en la playa
-veleta de amores muertos-,
clavando su desengaño
en la Rosa de los Vientos,
moreno de sal y luna,
llora y llora un marinero.
Romance de "La Lirio"
Por la arena de la playa
va con un hombre "la Lirio".
La tarde pone en sus ojos
un barco de plata y vidrio,
mientras que Cádiz se enciende
a lo lejos como un cirio,
en un altar encalado
de torres en equilibrio.
-No sé qué sería de mí
si me dejaras, mocito-,
suspira dulce y lejana
y en un sollozo, "la Lirio".
El hombre moreno y alto
con voz de viento salino
le dice mientras su talle
aprieta como un jacinto:
-Llevo tu nombre en el brazo
tatuado desde niño
y en el corazón un ancla
de juramento perdido.
Por la arena de la playa
viene cantando un chiquillo:
¯La Lirio, la Lirio tiene,
tiene una pena la Liro
y se le han puesto las sienes
moraítas de martirio¯
Cádiz, de cal, a lo lejos,
huele a guitarra y a vino.
"La Bizcocha" es una vaca
con sortijas en los dedos,
voz de aguardiente de Rute
y cintura de brasero.
"La Bizcocha" lleva siempre
en su labio amarillento
una colilla colgada
y una blasfemia en acecho.
-¿No vino "la Lirio"?
-No-,
responde una voz en eco
-¡Mardita sea...!
La colilla
cae de los labios al suelo,
como un sucio equilibrista
que cayera de un trapecio.
Y por la taberna va
un taco de carretero
que se clava en la flamenca
de un cartel de toros viejo.
En una mesa, con sorna,
canta un viejo marinero:
¯Se dice si es por un hombre,
se dice que si es por do;
pero la verdá del cuento
¡Ay, Señó de los tormentos!
la saben la Lirio y Dió¯
Sobre el mostrador, borracha,
"La Bizcocha" está durmiendo
un sueño de peluconas
con "la Lirio" de por medio.
-¿Estará el barco en la playa?
-Estará al amanecer...
-Pos descanse usía tranquilo,
que allí se la llevaré.
-¿Y si ella no quiere, vieja?
-Poco sabe su mersé
de las razones que tiene
mi "menda" pa convensé...
¡Sincuenta moneas de oro!
¡Vaya rasones, y olé!
Y una voz entre la sombra
termina el romance aquel:
¯Qu fue con un bebediso
de menta y ajonjolí;
que fue una noche de luna,
que fue una tarde de abrí¯
-¿Dónde está mi blanca novia,
dónde está que no la veo?
(Un barco en la madrugada
se va perdiendo a lo lejos...)
-¿Dónde está "la Lirio", dónde,
que yo sin verla me muero?
(Mocito, busca otra novia
porque esa tiene ya dueño
y va en un trono de espuma
navegando mar adentro...)
-Mira su nombre en mi brazo,
sobre mis venas latiendo,
y en mi pulso y en mi lengua
y en la punta de mis dedos.
(Para tapar ese nombre
ponte un brazalete negro...)
-¡Mira que la llevo aquí
crucificada en mis centros!
(Arráncate las entrañas
y da tu dolor al viento...)
¡Mira que de no mirarla
me estoy muriendo y muriendo!
(Pues encomienda tu alma
porque ese amor está muerto...)
Amarga, de Puerta Tierra,
viene la voz de un flamenco:
¯A la mar maera,
y a la Virgen, cirio,
y pa duquitas, mare de mi arma,
pa duquitas negras,
las que tié la Lirio¯
Caminito de las Indias
un barco se va perdiendo.
"La Lirio" corta sus trenzas
con tijeritas de acero,
llenando el mar de suspiros
y el aire de juramentos,
mientras que, roto, en la playa
-veleta de amores muertos-,
clavando su desengaño
en la Rosa de los Vientos,
moreno de sal y luna,
llora y llora un marinero.
Se han estado pegando el dedo corazón y el índice por ver quién enviaba el romance, al final, ya ves !los dos! borra uno por favor. Y no soy anónimo, baby, es que he olvidado la contraseña...o es la sobremesa o qué sé yo...
las musas quienes son???? señoras que juegan al mus.
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