lunes, 12 de abril de 2010

"El libro del viento" Diego Vaya

V


Todo estaba habitado por la luz.
Ni siquiera las sombras de los cuervos
-que partían- manchaban los trigales.
Entonces me distraje. Y ocurrió.

Mientras volvía, un hombre –envejecido,
todo el sol en su espalda- me detuvo.
Dijo: “No te preocupes por la herida.
He estado muchos años prisionero.
Antes tan solo había hambre y frío,
¿qué otra cosa podía hacer, si no?
Cargaba con la herida día y noche,
con esa herida abierta y sin final.
Ahora te parece lo más grande
que te ha pasado nunca. Pero pronto
verás que nada dura para siempre.
Como al mirar mi cicatriz recuerdo
aquella herida abierta y no el dolor”.


XIII


Ni tú ni yo
-que apenas conocemos quiénes somos-
lograremos saber qué ocurrirá.
El cielo que se ve tras la ventana
se extiende más allá del horizonte
y no cambia por mucho que miremos.
Las olas no son nada para el mar,
y al fin desaparecen en la orilla.
¿Qué podemos hacer contra el invierno,
si los vientos horadan las montañas?

Libres de incertidumbres y de miedos,
vivamos y amémonos
en esta luz tan breve que habitamos.





De mi querido amigo Diego Vaya, escritor, poeta, crítico, editor y mejor persona.
Gracias Diego, maestro...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya es un tío honesto y muy buena persona. Me alegra encontrarlo aquí.

Sara dijo...

Me alegra constatarlo ;) además de gran poeta.
Muchas gracias por dejar tu comentario!