lunes, 1 de junio de 2009

Un encuentro en N.Y



Soñé con cambiar tu naturaleza
y hacer el tiempo marcha atrás,
como se hace eso en que no crees.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo eso pasa en New York?

Sara dijo...

Antonio

si te soy sincera, no lo se.
Me invento todo, es mi forma de entretenerme, sabes? ;)

Beso

Anónimo dijo...

Tu respuesta en cada verso de este poema, atenta:


¿Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmelenadas, fieras,
ellas, las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Cansadas ya de infinitud, de tiempo
sin medida, de anónimo, heridas
por una gran nostalgia de materia,
piden límites, días, nombres.
No pueden
vivir así ya más; están al borde
del morir de las sombras que es la nada.
Acude, ven conmigo.
Tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo.
Los dos les buscaremos
un color, una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, se tú su carne.
¡Se calmará su enorme ansia errante,
mientras las estrechamos
ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encuentran su pasto y su reposo.
Adormirán al fin en nuestro sueño
abrazado, abrazadas. Y así luego,
al separarnos, al nutrirnos sólo
de sombras, entre lejos,
ellas
tendrán recuerdos ya, tendrán pasado
de carne y hueso,
el tiempo que vivieron en nosotros.
Y su afanoso sueño
de sombras, otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito.



Pedro Salinas

Sara dijo...

Impresionante, realmente está hecha para esta realidad.

Corporeidad mortal y rosa....

Anónimo dijo...

Siempre hay victoria
de la vida sobre la muerte.

Siempre crecen brazos músculos
arterias edificios

América se nutre
de acero y sol
y cosechas de sueños


Géiser de huesos
geométricos grises
Empire State Building

Nueva York nace como una cisterna
donde la luna trasloca sombras
sin alternar nada
sólo los pómulos del país
invaden la planicie
y los ojos
cual búhos cavilosos
se hunden
en la oscuridad

Ciega es la ciudad
bellas
son sus veredas de neón fragoso
en ella vivimos narrando
nuestra historia
ideándonos
representándonos
aconodicionándonos
aquí o allá

Un ojo tangencial tantea
la abstracción de otra mirada
y la geometría del silencio
se suma al mundo

Así camino con esta congregación de seres
desurdida estrechez
de mi arbitrario nombre.