Al principio de usarlo a diario me daba vergüenza por la maldita manía de la gente del trabajo de comentar, al final de la entrada os contaré un chiste al respecto de esas perlitas*
Aquella barra me duró casi un año y fue lo único que salió disparado de mi bolso cuando tuvimos el accidente, y ahí se quedó en el coche siniestro, al menos aportaba un poco de glamour a la situación dramática.
La segunda me la regaló mi chico estando aún convaleciente, llevaba la cabeza vendada, y le dije a la dependienta: “ha sufrido un golpe en la cabeza y me estoy aprovechando para que me regale todo lo que quiera”. Cuando me reincorporé al trabajo, tras unos de mis retoques detrás del ordenador desapareció como por arte de magia, y yo disgustada, claro, me encantaban las circunstancias en que había llegado a mí.
La tercera, que uso aún, esperaba como regalo sorpresa del mismo patrocinador detrás una lata de cerveza en el frigorífico, y ahí está en la foto, con su perfilador a juego. Está claro que con él se ha ganado un nuevo adepto, le encanta como huele cuando se acerca, y es verdad que no deja tantas marcas como el famoso Russian Red, con el que acabamos ambos con la cara roja las primeras veces, pero eso, amigos, ya es otra historia.
En definitiva, y sin duda, viva So Chaud!

*cuando le conté indignada a un amigo del trabajo que algunas me miraban con desaprobación diciendo: “qué labios tan rojos traes no?, demasiado… “ me contestó con su desparpajo vallecano: “pues tú haber contestado que los de la cara TAMBIÉN! “ jajajaa

3 comentarios:
Jajajaja desparpajo vallecano forever!
Yo tb soy adicta a Russian Red de Mac!
Red red red red....
por cierto, Cru, me he pasado encantadísima al Ruby Woo, me encanta!
Me emocionas
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