domingo, 6 de noviembre de 2011

Bagdad café




Una película deliciosa, me encantan las historias de personajes carismáticos que llegan a cambiar la vida de un lugar.
Esa tremenda alemana, tan fuera de lugar en un primer momento, que acaba haciendo mágico un lugar en el medio de la nada. Impagables esas escenas en las limpia vestida de bávara el depósito de agua, haciendo magia, cantando, liberándose de ropa en cada una de las sesiones en las que posa para el artista del lugar.
Pero sin duda mi escena favorita es cuando él llega a declararse y ella está en camisón semi transparente:

- ¡Yasmin! soy yo, Rudy Cox (llamando a su ventana).
- Buenos días Rudy (asomando mientras se tapa un poco con la cortina).
- Buenos días, ¿puedo entrar?
- Como pintor o como señor.
- Como hombre.
- Entonces espere a que me ponga algo encima.

Yasmin se da la vuelta, mirando a la pared y haciendo tiempo para acabar abriendo sólo con el coqueto camisón.




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