Ya lo vaticiné que el apocalipsis estaba cerca cuando mi madre me solicitó amistad en facebook. Una persona que no sabía ni darle al power del ordenador y que pensaba que las cuentas de correo se abrían en el banco (literal) ha acabado en las redes sociales, encontrando chollos de decoración en stock y comunicándose por mails graciosísimos, todo gracias al Ipad (ay ay ay Apple). Reproduzco el correo de anoche:
"Asunto: no nos llamamos.
Sari ya no estamos en contacto a diario. no se si es que te estas haciendo mayor o es que tienes un amor escondido....muaaaa"
Cómo ¿mi madre diciendo "muaaa"? Si ya sabía yo, todo es genético, de ahí vienen mis famosos muackkksss que tanta gracia hacen a mi amigo Fernando Lorente.
¿Pero cómo? ¿que no nos comunicamos? si desde que introdujo emoticonos en nuestras conversaciones terminamos de perfeccionar la cadena de información materno-filial.
Es o no para tener un amor escondido...
Nota: en la foto, mi madre veinteañera, con un bolso igual al que años más tarde me compraría yo y pasaría a ser mi favorito, con su anilla para llevarlo colgado en la muñeca. De nuevo, la genética y los gustos.
Gracias madre por ser tan estupendísima

No hay comentarios:
Publicar un comentario