Me encantan las frases que en cierto modo "descontextualizan" la palabra vida de los pesados discursos en los que suele emplearse, y se dramatiza con ella de éste modo tan divertido:
- No puedo con la vida.
La mejor. Hay momentos intensos, por ejemplo, leyendo un buen libro, en que empatizas dramáticamente y tienes que cerrarlo de golpe, afectado. Si se acompaña de ésta frase, el efecto es aún mayor.
- Estoy que no vivo.
Pensadlo bien, qué bien define la paralización que provocan las preocupaciones extremas. Hay otras versiones parecidas pero sin ésta palabra, tipo "tengo un cuadro de ansiedad", que a pesar de haberlo sufrido en mis carnes, me parece lo más.
- Para qué vivirá una...
Acompañado de suspiro, y más divertida aún si es emitida por una voz masculina.
Es que es todo muy fuerte, tía, no puedo con la vida...
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2 comentarios:
"vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero"
(sólo sirve para conquistar a poetas y aprobar tercero de hispánicas; y ni siquiera es graciosa...)
vale.
Jeje, cierto, también muy buena, aunque se le ha dado una connotación muy voluptuosa a los éxtasis de la pobrecita mía ,)
Quién eres, querido "vale"?
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