martes, 22 de diciembre de 2009

Cuéntamelo otra vez, farero

">j< ¡Hola alsi!¿Qué tal estás?
>alsi< No te conozco
>j< Mejor. Estoy aquí sólo para ayudarte.
>alsi< ¿Cuál es tu mote, no entiendo el dibujo.
>j< Es un faro, para tu isla.
>alsi< ¿Eres farero?
>j< Pues sí.
>j< Quiero contarte un cuento lleno de ventajas.
>alsi< Me encanta.
>alsi< Gracias.
>j< La primera ventaja es cuando llega el final del cuento, no se acaba,
>j< sino que cae por un agujero...¡gssjfrsss!...y el cuento reaparece
>j< en mitad del cuento.
>j< Ésta es la segunda ventaja, y la más grande, que desde aquí
>j< se le puede cambiar el rumbo.
>j< Si tú me dejas. Si me das tiempo...
>alsi< Todo el tiempo que tú quieras. ¡Sigue, por favor!"


Es ahora cuando entiendo a este farero, justo en esa mitad de que me hablaba, cambiando el rumbo, es donde me encuentro.

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