Solías saber que supone el dolor,
sólo eran dentelladas en un miembro
frío, gota más marmórea, lágrima
o perpetua, digamos diente en carne.
Digamos diente que mordiera tierra,
digámonos la boca o flor errada,
amanezcamos la conciencia sola,
derramando el placer, saliva sobria.
Obituario el hálito al hacer tumbas,
Que crezcan las simientes, las más puras.
Descanse en paz el hábito del odio.
Decir te quiero es ésta vez, quererte.
Sara Torres
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7 comentarios:
Me gusta tu blog ;-)
Un saludo desde el Mar Negro.
Me gusta, Sara.
¿Te estás enamorando?
Tengo un amigo que ha empezado su vida cuatro veces.
Bernier,
Mil gracias! Me gustó también el tuyo, y me gusta igualmente el Mar Negro ;)
Astrobesos
Fer,
Que bien verte por aquí!
La verdad este poema es el que más me gusta de los que he escrito hasta ahora.
Sigo poniéndo en orden con la escritura mi pasado, y replanteándome estas cuestiones tan "prácticas".
Si fuera tu amigo, imagínate, ya tendría material para cien libros ;)
Voy a decir una tontería: "no quiero enamorarme" jajajaja
Besos, espero verte mañana!
Muackkkkk
Muy bien Sara ,has convocado muchas cosas en este mar de palabras que conduce a muchos puertos, no pares. Un abrzzz.
Mil gracias, queridísima Torvi.
Estoy deseando que me cuentes si has escrito algo nuevo.
Luego nos vemos, muackkkkkk
Mola este bis a bis poético, tiene fuerza. Me encanta el último verso y la respuesta a Fernando.
Por suerte, los hábitos los cambiamos, a veces sin darnos cuenta...
Me encantó verte-veros el martes. La cosa promete!
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